Este año las Navidades, como la vida en general, van a ser del todo atípicas. En la pasada nochevieja, mientras comíamos las uvas y brindábamos por el nuevo año, nadie hubiera podido imaginar lo que nos iba a deparar este 2020. No entraba en nuestra imaginación. Pero aquí estamos. Ha sucedido. Y nos estamos adaptando como unos campeones y campeonas. Es lo que tiene el ser humano, que por su capacidad de adaptación sobrevive y resiste más que otras especies. Adaptarse o…adaptarse.

Navidades esenciales

Este año las Navidades, como la vida en general, van a ser del todo atípicas. En la pasada nochevieja, mientras comíamos las uvas y brindábamos por el nuevo año, nadie hubiera podido imaginar lo que nos iba a deparar este 2020. No entraba en nuestra imaginación. Pero aquí estamos. Ha sucedido. Y nos estamos adaptando como unos campeones y campeonas. Es lo que tiene el ser humano, que por su capacidad de adaptación sobrevive y resiste más que otras especies. Adaptarse o…adaptarse.

Este año, en Navidad, no habrá cotillones, ni grandes poteos antes de la cena, ni cabalgata de Olentzero, ni de Reyes. No habrá Santo Tomás, nuestro querido Santo Tomás, cómo le vamos a echar de menos. Ni habrá cenas de empresa o comidas de amigas…no habrá muchas cosas que entraban en nuestra rutina navideña desde hacía muchos años. Es lo que hay. Pero otras que sí, sí estarán.

¿Qué tal si dejamos de pensar en todo lo que no podemos hacer y pensamos en lo que si podemos hacer?

Cada un@ que vaya pensando…

Podremos reunirnos, aunque con restricciones y cuidados, pero podremos reunirnos
Podremos brindar
Podremos saludarnos, desearnos un feliz 2021
Podremos salir de compras, regalos, comida…nosotros que sabemos lo que es no poder salir casa en tantas semanas ¿Cómo no vamos a valorar todo lo que podemos hacer estas Navidades?
Podremos pasear juntos, hacer deporte, ir al monte (a los cercanos). Quién desee podrá acudir a celebraciones religiosas, aunque con aforo limitado.
Podremos pensar en ponernos nuestras mejores galas y cocinar con más cariño e ilusión que nunca para las fechas más señaladas, porque al fin y al cabo, estamos aquí y lo debemos celebrar.

En algunas familias, como en la mía, faltará alguien que se fue. Con el dolor y la pena sentados en su silla, brindaremos por ella, por el regalo que fue compartir tanta vida…, por el regalo que supuso su vida para nosotros. Y por el legado que nos deja, lo que cada uno de nosotras lleva de ella en su corazón.

En nuestra casa, uno de esos legados es una receta de cocina que siempre preparaba para tod@s, en Navidad.
A partir de ahora, esa receta será más especial que nunca, y los que han cogido el testigo, la elaborarán con un gran sentido de trascendencia, sabiendo que en ella está el presente, el pasado y el futuro de nuestra familia, atando con más fuerza los lazos que nos unen. Es increíble lo que una simple receta de cocina puede significar.

En momentos especiales y difíciles como éste, es cuando los pequeños detalles cuentan más que nunca.
Un mantel bonito, una copa especial, un adorno diferente, son las pequeñas cosas con las que decimos a nuestra gente que nos alegramos de encontrarnos y que nos encanta estar juntos y que teníamos muchas ganas de vernos… Esos pequeños detalles que no falten este año, que tenemos que celebrar más que nunca que estamos aquí.

Muchas economías familiares se han visto repercutidas por todo lo que ha ocurrido desde marzo. Ertes, paro, restricciones…a la inestabilidad sanitaria se suma la inestabilidad económica, la situación es complicada para mucha gente.

Las compras navideñas puede que no las realicemos con la opulencia de otros años, puede que no tengamos una paga extra que gastar, y que nuestro presupuesto en comida sea menor. La vida es así, a veces nos toca vivir con más y a veces con menos. Lo importante es vivir. Vivir y celebrar.

Todo pasa, lo bueno y lo malo, y esto también pasará.

Pero mientras, ¡celebremos la navidad! Celebremos cocinando para los nuestros. Aunque quizás nuestros ingredientes tengan que ser más sencillos podemos hacerlo con el mismo cariño, o más. El cariño es gratis.
En la cocina del pescado, en ese aspecto, tenemos suerte. Podemos realizar nuestros platos de pescado, los que más nos gustan en estas fechas, pero en su versión más económica. Así, quien quiera cocinar pescado podrá hacerlo.

Por ejemplo, la típica sopa de pescado navideña se puede adaptar a todos los bolsillos dependiendo de los ingredientes. Podemos utilizar pescados sencillos para una sopa más económica, pero al fin y al cabo, sopa.
Lo mismo para un buen pastel de pescado, un pescado al horno o una buena cazuela.
Hay pescados para todas las economías, para todas las situaciones.

Y sin olvidar, que lo más importante es valorar lo que SI tenemos y poder celebrarlo.

Zorionak eta Urte Berri On!

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