¡Bendita vuelta al cole!

Una hasta tiene ganas de normalidad y de orden después de los vaivenes del verano.
Desordenarse es muy bueno para la mente y la salud en general, pero volver al orden es un reencuentro con la ilusión por hacer las cosas como nos gusta de verdad.
Esto se nota mucho en la mesa. Las cenas y comidas de verano son muchas veces improvisadas, a la batalla y al todo vale y, al final, estamos con ganas de comer “de fundamento”.

¡Bendita vuelta al cole!

Una hasta tiene ganas de normalidad y de orden después de los vaivenes del verano.
Desordenarse es muy bueno para la mente y la salud en general, pero volver al orden es un reencuentro con la ilusión por hacer las cosas como nos gusta de verdad.
Esto se nota mucho en la mesa. Las cenas y comidas de verano son muchas veces improvisadas, a la batalla y al todo vale y, al final, estamos con ganas de comer “de fundamento”.
En nuestra pescadería nos habláis mucho de esto a la vuelta de las vacaciones: de las ganas que tenéis de comer pescadito de todos los días. Sin grandes recetas rocambolescas ni florituras, sano, limpio, que siente bien y del nuestro, del de aquí, del de siempre.
Así que hoy vamos a presentar una receta de todos los días. Vais a pensar: “qué fácil, si llevo toda la vida haciéndola…”. ¡Sí!, pero hoy vamos a explicar cómo hacerla muy sana.

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