La de mi madre… la mejor

Seguro que casi tod@s pensamos esto de la sopa de pescado de nuestra casa. Y, si además, como en mi caso, mi madre piensa lo mismo de la suya, pues resulta que la de la abuela era la mejor, y así sucesivamente.
¡Madre mía! ¡Qué responsabilidad!
¡Cualquiera se atreve a hacer sus pinitos en el mundo de los caldos marineros con el listón tan alto! Casi compensa más, presentarnos con el tupper en casa de la madre, o de la abuela, llenarlo…y ¡a disfrutar!

La de mi madre... la mejor

Seguro que casi tod@s pensamos esto de la sopa de pescado de nuestra casa. Y, si además, como en mi caso, mi madre piensa lo mismo de la suya, pues resulta que la de la abuela era la mejor, y así sucesivamente.
¡Madre mía! ¡Qué responsabilidad!

¡Cualquiera se atreve a hacer sus pinitos en el mundo de los caldos marineros con el listón tan alto! Casi compensa más, presentarnos con el tupper en casa de la madre, o de la abuela, llenarlo…y ¡a disfrutar!
Pero…¿Quién dijo miedo?

El inicio del nuevo año siempre es momento de nuevos retos, propósitos e ilusiones. Así que vamos a empezar el 2019 con un reto gastronómico muy especial: nuestra primera sopa de pescado.

Este artículo va dirigido a tod@s aquell@s que tienen el gusanillo de iniciarse con este plato y no se atreven. No es difícil, solo hace falta, como para casi todo en la vida: ganas, ilusión, cariño y buenos ingredientes ¡claro!

Hecha con pescado y verduras, y llena de vitaminas, minerales y fitoquímicos… nuestra sopa no sólo va a nutrir nuestro cuerpo, también el alma; además de calentarnos el estómago.

¡¡Feliz 2019!!

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