Marmitako de bonito

Dificultad: media

Ingredientes para 4 personas

1/2 kilo de bonito limpio de espinas y pieles finamente cortado, tamaño bacalao desmigado
Huesos de bonito, y espinas y cabezas de otros pescados blancos
Agua
Aceite de oliva virgen extra
Sal
1 cebolla
1 pimiento verde
1/2 pimiento rojo
4 dientes de ajo
1 kilo de patatas
1 pimiento choricero
2 de tomates de temporada

Preparación

Lo primero que vamos a hacer es poner el fumet a cocer. Pondremos todos los huesos que dispongamos, las partes menos nobles de las verduras y dejaremos que hierva suavemente todo el tiempo que podamos, media hora está muy bien, rectificamos de sal.

Mientras se cuece el fumet, cortamos la verdura en trocitos pequeños, los tomates los pelamos y los cortamos también en cuadrados. Y en una cazuela donde vayamos a hacer el marmitako, es decir en la marmita, ponemos a rehogar, con el aceite de oliva, todas las verduras picaditas. Empezamos por la cebolla, después los pimientos y el ajo. Cuando esté rehogado añadiremos el tomate, la carne de pimiento choricero que previamente habremos puesto en agua y los dados de patata.

Cuando consideremos que esté bien rehogado le echaremos encima el fumet que hemos preparado, bien colado y dejaremos que la patata se cocine y coja todo el sabor del bonito que ya tiene el fumet. Aproximadamente de veinte minutos a media hora a fuego medio. Lo que hemos hecho hasta ahora lo podemos dejar cocinado con anterioridad. Es decir, si el marmitako es para comer dejar el guiso preparado desde la mañana, de esta manera daremos tiempo a que las patatas se impregnen del aroma del fumet más profundamente. Pero ¡ojo!, reservad fumet, porque puede que el guiso haya engordado con el reposo y necesite rectificación de caldo.

Y ya solo nos queda emplatar. Servimos a cada comensal su ración de bonito crudo y finamente picado en un plato hondo. Eso es lo que verá, según se sienta en la mesa. Después vendremos con la marmita muy muy muy caliente y verteremos el guiso sobre el plato. De esa manera, el bonito, que al estar cortado tan fino y por efecto del calor, se cocinará al instante ante los ojos de nuestro convidado.

Y el resultado será un jugoso bonito, que al verse tan sorprendido por el calor no tenido tiempo de perder nada de su sabor a pescado fresco ¡Una delicia! Espero que disfrutéis tanto como yo de este plato, y que, si os apetece, nos lo contéis.

On egin!

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