
Ambos pescados se han comido siempre en rica salsa verde, con patatas o sin ellas y a rodajas, como se estilaba antes comer el pescado. Hoy en día, los preparamos también de otras maneras: abiertos como un
libro, dispuestos a caer sobre una plancha, horno o brasa; y también en lomos. En cualquiera de los dos casos recuerda guardar las espinas y las cabezas, pues con ellas elaborarás sopas, fumets y fondos cuyo sabor te resultará difícil de olvidar.